Melomaniac

La música es arte y a veces, también es vida. Cada uno de los momentos que vivimos, debería tener una banda sonora acorde con los sentimientos que generamos. Ojalá aquel  día que me sentí engañada y pisoteada un “Welcome to my life” sonase de fondo para ayudarme a ver que no fui una incomprendida; o una Whitney Houston cantando “I will always love you” cuando nuestro primer amor se alejó, seguido de un “Can we dance?” porque aparece otro nuevo; y hasta un “It’s my life” para recordarme aquello del Carpe Diem cuando no sé que estoy haciendo con mi vida. Hay tantas canciones como segundos vividos, incluso más. Y es que podría describir mi vida utilizando canciones para expresar lo que me brotaba por dentro en cada instante. Y además, al terminar mi lista de canciones vitales, podríais conocerme mucho más de lo que me conozco yo a mi misma.

Hay infinidad de estilos de música distintos, y cada vez más, porque surgen de cualquier sitio, lo cual no está del todo mal. Todo sea bienvenido si es una nueva forma de expresión. Pero claro está que a todos no nos puede gustar lo mismo, por eso no somos iguales, y si así fuese, sólo un determinado tipo de artistas conseguirían vivir del mundo de la música. A mí en particular, ningún estilo me apasiona en su totalidad, tanto que solo me dedicaría a escucharlo a él en exclusiva. No puedo decir que me gusten todas las canciones de un estilo porque sería mentira. A mí no me gusta una canción por el lugar al que pertenece dentro de los tipos de música, sino por su letra, o simplemente por lo que me transmite.

Me gustan esas canciones de los años 80 que mi padre lleva siempre en el coche, porque me sumergen en la atmósfera de esa década y me divierte imaginar la vida entonces; me gusta Michael Jackson porque su voz es aterciopelada y con ella consigue llevar sus palabras más allá de un altavoz; me gustan algunas canciones pop españolas porque me hacen darme cuenta de que aquí también tenemos personas con talento y no solo deejays que son famosos por sus padres; y hasta me gustan algunas canciones de rap español y francés, porque no sólo los estadounidenses saben rimar y hacerlo llegando a abrir la mente. Aparte de estas, me gustan muchas más y es cierto que coincide con que algunos estilos tienen más canciones que me agraden que otros, pero siempre estoy abierta a escuchar cosas distintas.

Toda la música hace que algo en nosotros se active. Nos hace pensar, reír, llorar, sentir, vivir más vivos aún. Es un canal de expresión, de evasión, y no debería ser criticado el hecho de que no todos compartamos los mismos gustos. Libertad ante todo. Libertad y cultura musical, sea cual sea.

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